Estoy triste, ¿sufro una depresión?

Estoy triste, ¿sufro una depresión?

En la vida no todo son alegrías. El paso por situaciones difíciles y desagradables es, por desgracia, bastante más frecuente de lo que todos deseamos. Puede ser a causa de una enfermedad o del fallecimiento de un familiar. Puede deberse a una mala situación laboral o de pareja o un tropiezo en los estudios. Cuando menos nos lo esperamos, surgen ciertos momentos en los que experimentamos desazón y malestar. Pero, ¿podemos hablar de una depresión?

En estas ocasiones es perfectamente habitual sentir cierta tristeza, e incluso una cierta desgana, apatía y pérdida de apetito, pero esta situación tiende a mejorar o a desaparecer pasado un determinado tiempo.

Si no se experimenta mejoría transcurrido un tiempo ya nos debemos preocupar, pues podríamos tener un problema psicológico. Para descartarlo, es conveniente acudir a un especialista. Este profesional evaluará nuestra situación y nuestro estado para efectuar un diagnóstico de cómo estamos en este momento. Y de si nuestro sentimiento de dolor está adaptado a la situación que estamos viviendo. Es aconsejable hacerlo cuanto antes para evitar más sufrimiento, o que la problemática se cronifique, ya que podríamos tener una depresión. Intentar llevar una vida normal con una depresión no tratada puede pasarnos factura y hacerlo todo mucho más complicado.

Una depresión afecta no solo al estado de ánimo, sino también a la energía de quienes la sufren, a su pensamiento, e incluso, a la correcta regulación hormonal del organismo. Por todo esto, es importante diagnosticarla en sus inicios.

Principales síntomas de la depresión

Además de la sensación de tristeza y la desesperanza, las personas que sufren una depresión padecen de varios síntomas más, que ayudan a su diagnóstico y alertan a los que la sufren y a su entorno de que algo no va bien.

En general, quien experimenta una depresión suele sufrir dos o más de estos los síntomas de los que vamos a hablar a continuación, durante todo el día y es probable que experimente además, inestabilidad emocional:

  • Sensación de tristeza y/o angustia. Pueden experimentarse al mismo tiempo o a ratos. Es decir, en unas ocasiones se siente decaído y, en otras, angustiado y preocupado. Para que esta situación se considere preocupante, esta ha de experimentarse durante un periodo de tiempo prolongado aunque variable, en función del caso.
  • Pérdida de interés por lo que antes resultaba atractivo: los afectados por una depresión suelen dejar de realizar actividades que antes les resultaban atractivas: salir con amigos, ir al cine, leer… Y no solo aficiones, sino que las personas deprimidas también pueden perder el interés por el trabajo, los estudios o la familia. Además, puede ir acompañada por una imposibilidad de experimentar placer por lo que se hace, así como sentir un descenso en la libido.
  • Falta de energía y ganas: la depresión lleva aparejada, en muchos casos, una sensación de que cualquier actividad cuesta mucho más que antes, y provocan más cansancio. Si se sufre una depresión se pueden incluso sentir tan pocas fuerzas que cuesta hasta levantarse de la cama, especialmente por las mañanas.
  • Dolores físicos sin motivo aparente: derivados de la falta de energía mencionada, la depresión puede llevar a que los que la sufran experimenten dolores físicos sin estar aquejados, aparentemente, por ninguna enfermedad.
  • Cambios en la alimentación: la falta de apetito o, por el contrario, la necesidad de comer más elevada de lo habitual, son también síntomas destacables.
  • Aumento o descenso de peso: consecuencia de lo anterior, si una persona adelgaza o engorda excesivamente en poco tiempo, es conveniente observar su comportamiento en cuanto a patrones de alimentación.
  • Sentimiento de culpa exacerbado: culparse de cosas que no tienen excesiva importancia o que, en realidad, no son culpa suya.
  • Alteraciones del sueño: el insomnio repentino cuando antes se dormía sin problemas, dormir mucho más de lo que es habitual, despertarse en medio de la noche repetidas veces y problemas para volver a dormir, etc. Cualquier cambio brusco en la pauta de sueño habitual.
  • Dificultad para concentrarse: la depresión también puede incidir en el nivel de concentración, y no precisamente para bien. Generalmente, provoca dificultad para centrarse en los estudios y en el trabajo, lo que puede afectar al desempeño académico y al rendimiento laboral. Además, la depresión dificulta la toma de decisiones y aumenta la incomodidad cuando se tienen que tomar, llegando en ocasiones al bloqueo y, por tanto, a la incapacidad para la toma de decisiones.
  • Pensar con frecuencia en la muerte y el suicidio: es uno de los síntomas más serios de una depresión. La presencia frecuente de pensamientos suicidas o el imaginarse la muerte como una liberación de los problemas es bastante grave, por lo que es especialmente indicado ponerse en manos de un experto para, entre todos, averiguar qué le sucede y ayudar a la persona que lo está pasando.
  • Felicidad forzada: En ocasiones, la persona deprimida puede intentar hacer ver a los demás que está bien, y mostrar una felicidad que, por lo forzada, parece falsa e irreal. Con esto, la persona que atraviesa la depresión intenta no preocupar a su entorno, que precisamente puede sentirse más desconcertado y preocuparse más, consiguiendo lo contrario de lo pretendido.
  • Aumento del consumo de alcohol, sustancias estupefacientes o medicamentos: las depresiones pueden llevar a quien la sufre a consumir alcohol en mayores cantidades de lo habitual, a experimentar con las drogas para tratar de evadirse de la realidad. Y en un intento por salir de este estado, a automedicarse.

Si tú crees que puedes estar sufriendo una depresión tras repasar este listado de síntomas, es conveniente que acudas a un especialista, en este caso un psicólogo, que pueda diagnosticarla y ayudarte con un tratamiento adecuado para superarla.

En caso de que el afectado sea un amigo o familiar, conviene hablar con él para mostrarle apoyo e intentar aconsejarle de que busque ayuda en un profesional. Si no está muy convencido, ofrecerse a acompañarle para que se sienta más seguro será algo que, si no en ese momento, seguro que a la larga agradece.

En Consulta Psicológica Despertares podemos ayudarte a descubrir cuál es el problema y, juntos, encontrar herramientas para buscar el camino de vuelta.

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